Blasket Islands y Andrea. Su historia.

The Irish Press, Tuesday, October 23, 1984. 

Hola a todos! Os prometí contaros la historia de Andrea, la mujer alemana que conocimos en la isla. Una historia que nos emocionó mucho, y que no podía faltar en mi blog. Nos pareció una mujer especial, y cuando conocimos su historia, entendimos el por qué nos había parecido tan especial. Se nota en su carácter, en su mirada, en su forma de caminar por la isla. Algo escondía, y cuando nos lo contó quedamos maravilladas con cada una de sus palabras. Este recorte de periódico que me dejó fotografiar, le acompaña siempre en sus viajes a la isla. Lo llevaba dobladito dentro de un libro, y nos lo enseñó con un cariño tremendo. Debajo de la fotografía os dejo la traducción del texto del recorte.

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Por primera vez desde que los isleños nativos se marcharon en noviembre de 1953, Great Blasket resuena este invierno con los gritos de un bebé nacido de una pareja que vive en la isla. Son Bernard y Andrea Guyenot, cuya niña nació el fin de semana en Killarney. La pareja se dirigía al Hospital General de Tralee cuando ocurrió el nacimiento.

Se habían desviado a Killarney para visitar a un amigo y la enfermera local Ann Govan asistió al parto cuando el bebé decidió que ya era hora. Después del nacimiento, madre e hija, cuyo nombre es Lisa, ingresaron en el hospital de Tralee. Ayer por la tarde, la familia feliz salió del hospital para comenzar el viaje a casa, a Great Blasket.

Andrea dice: “Queríamos que el bebé naciera en la isla, pero era imposible conseguir que un médico o matrona se quedara, así que llegamos a tierra firme. Pero tan pronto como podamos, volveremos porque, como todos los demás , nos gusta estar en nuestro propio hogar”.

Ex profesores, los Guyenots ya tienen una hija de tres años, Joanna, que nació en el hogar alemán de Andrea. Bernard, nacido en Francia, tiene 25 años, un año mayor que Andrea, y la pareja hizo su primera visita a las Blaskets hace cinco años. “Inmediatamente nos enamoramos del lugar y no tuvimos ninguna duda de que algún día viviríamos aquí”, dice Andrea. La pareja viajó a las islas todos los años desde 1979 y el año pasado completaron la reconstrucción del restaurante y casa de huéspedes que ahora administran en Great Blasket.

Bernard Guyenot está de acuerdo en que “el invierno será difícil a medida que los días sean más cortos y fríos. No hay electricidad, por supuesto, en la isla y, aparte de la madera y el césped, hacemos un uso extensivo del gas. Durante las últimas semanas, hemos estado acumulando un buen suministro de alimentos. Es esencial contar con reservas, ya que el mal tiempo a menudo nos impide llegar a tierra firme durante un largo período de tiempo. Pero estos meses realmente no serán más difíciles para nosotros que para cualquier otra persona y no estaremos solos, ya que nuestros amigos Silke, Astrid y Harald también se quedarán. Tenemos toda la comodidad y el refugio que necesitamos y, además, también tenemos la alegría de vivir en uno de los últimos lugares no habitados y más grandes de Europa. Tenemos mucha suerte”.

Uno de los mejores amigos de la pareja es el barquero Michael O’Connor, quien, junto con otros hombres de Dunquin, ayudó a Bernard y Andrea a renovar las casas en ruinas que ahora se han convertido en su hogar.

Bernard dice: “Tenemos una buena relación con la gente que vive en tierra firme, a pesar de venir del extranjero y también estar separados por el mar. Nos sentimos aceptados por la mayoría y si hay algunos que no están seguros de nosotros es porque realmente no nos conocen. Somos jóvenes y estamos dispuestos a adaptarnos y tenemos un gran respeto por las Blaskets, las personas que solían vivir aquí y que eran personas orgullosas y duras con gran cultura”.

Ser dueños de sus propias vidas es algo que atrae particularmente a los Guyenots.

Andrea dice: “Es una responsabilidad, pero es maravilloso hacer cosas por ti mismo, convertirte en un buen cocinero, construir tu propio jardín, cultivar tus propias cosas y aprender a sobrevivir con un presupuesto reducido. También tenemos gallinas y cabras mientras que Bernard se dedica a la caza y la pesca en la que ahora es bastante experto. Por supuesto, tuvimos que aprender todas estas cosas para sobrevivir, pero no somos esclavos de nuestro trabajo, nosotros hemos elegimos esta forma de vida “.

A los Guyenot no les gusta la televisión, pero tienen una radio y una grabadora en la que complacen su amor por la música tradicional irlandesa. También han creado una biblioteca con libros sobre la cultura irlandesa y, en particular, sobre Kerry y la isla en la que ahora viven.

Como Bernard me dijo, en un camino hacia los acantilados siguiendo los pasos de Peig Sayers y Maurice O’Sullivan, “probablemente sea cierto que solo las personas que aman la isla profundamente pueden comprender completamente lo que la isla puede darte y lo que también exige. La naturaleza es tan poderosa que nadie puede dominarla y tienes que adaptarte y no pensar que eres el gran jefe de ese pequeño lugar. Aprendes a encontrar la armonía entre la isla y tú. También aprendes a respetar el mar que da tanto y a las aves y en general a toda la vida que existe aquí. Y, finalmente, también puedes aprender a conocerte y respetarte a ti mismo”.

Cuando Bernard y Andrea vuelvan con su bebé de Tralee, volverán a su hogar, las Blasket. Uno siente que Peig estaría muy orgullosa de la joven pareja que está trayendo nueva vida a su casa en Great Blasket.

A continuación os dejo un enlace a un vídeo que la propia Andrea nos enseñó, de la página de Rté Archives. Una entrevista que les hicieron a ella y a su marido en 1985. Tengo que ser sincera, y mi amiga Teresa lo sabe. La historia me emocionó tanto que me puse a llorar…. Si, de esas veces que la historia que lees, un libro, o algo que escuchas o ves, te llegan tanto que te hacen emocionarte muchísimo. Pues eso me pasó a mi.

https://www.rte.ie/archives/category/lifestyle/2015/0417/694737-last-inhabitants-leave-blasket-islands/

Gracias Andrea por tu amistad, y espero que nos volvamos a ver por las Blasket, tu casa, tu hogar……. Hasta pronto.

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Irlanda 2018. Cuarto día 4ª parte

Bueno, la cuarta parte y última de este cuarto día. La verdad es que he visto tan extenso el tema de las Blasket que he pensado en escribir por partes, para poder contaros mucho más.

Y llegaron las 8 de la mañana, sonó el despertador y…… ¿Dónde estoy?, ah si!… qué maravilla despertar así. Me asomo a “mi puerta” particular, y la imagen vuelve a sobrecoger. Hoy el día ha amanecido con una ligera bruma, yo creo que es parte de esa magia que esconde la isla, porque adquiere un toque misterioso al mismo tiempo que espectacular.

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Nos apañamos, y vamos al Caife a desayunar. Katy y Daren son una pareja estupenda. Son los encargados de llevar el Caife, donde sirven café, té, o incluso algo de comer si quieres. Nuestro desayuno es un tazón de gachas hechas con un cariño tremendo, pues estaban calentitas y sabrosas. También fruta y yogur. Un café y a disfrutar. Una maravilla, además de desayunar con esas vistas, pues eso, que no tengo palabras.

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Les preguntamos a qué hora nos volvemos a Dingle, y nos dicen que si nos parece bien irnos a las 16:30, que es la hora en la que se vuelve a Dingle en el ferry, si no pasas la noche. Por nosotras genial, más rato en la isla jeje. Así que como tenemos tiempo de sobra, decidimos irnos a andar pero por el otro lado de la isla.

También, acudimos a uno de las visitas guiadas que hacen a cada hora desde las 12. Fue gracioso, porque nos quedamos con la duda de si la señora que nos hizo la visita guiada podría ser familia de Peig Sayers, porque era igual…. Hablaba con mucha añoranza del lugar, y según nos contó, familiares suyos vivieron allí, pero no especificó. Es una maravilla el poder escuchar a personas que lo viven en primera persona.

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Terminado nuestro paseo, nos damos cuenta de que tan sólo trajimos comida para la comida y cena de ayer, y que para comer hoy no tenemos nada jajaja. Pensábamos que nos llevarían a Dingle antes, pero bueno, por nosotras genial porque hemos estado más rato. Así que preguntamos a Katy si sirven comidas y nos preparó una sopita para chuparse los dedos!! Y como teníamos algo de fruta del día anterior, pues completamos así nuestro lunch. Vimos como venía el ferry con los turistas de ese día, con los que volveremos luego, y nos preguntaban algunos si habíamos pasado la noche allí, y se quedaban maravillados. Qué sensación el sentir como que eres parte de esa isla aunque sólo haya sido una noche.

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Nos volvemos a “nuestra casita” a terminar de preparar la mochila, y charlar un rato con Andrea. En el caife también estamos un rato hablando con Katy y Daren y compramos unas camisetas de las Blasket. Hasta volvimos a bajar a la playa para despedirnos de las focas. Y miramos nuestro reloj y oh.. se acercan las 16:30, no puede ser, nuestro tiempo en la isla se acaba, y me da una pena tremenda. Nos despedimos de todos con grandes abrazos. La verdad que aquí la costumbre de dar dos besos como en España no está muy arraigada, pero si os soy sincera, los abrazos dicen mucho más, por lo menos para mi.

Vemos que viene Billy, nos ve y nos dice: a las 16:30 chicas. Ains… que nos vamos, pero bueno, parte de nuestra esencia la dejamos aquí. Este año me he sentido una más, me he contagiado de la magia que desprende esta isla y el resto de islas que están alrededor. Es un paisaje asombroso, y sé que volveré, eso está claro.

16:30. Hora de irnos. Cogemos nuestras mochilas y bajamos poco a poco al muelle por el camino de los muertos. Este camino, nos explicó la guía que nos hizo la visita, que era por donde bajaban los cadáveres de los que desgraciadamente morían en la isla, y se los llevaban a enterrar a Dingle o Dunquin.

La vuelta a Dingle estuvo genial, pues nos pusimos con Billy delante y fuimos hablando con el y aprendiendo cosas interesantes. Vimos a Fungie también, pero debía de estar tímido pues no saltaba mucho jeje. Muy emocionante todo, se nos hizo la vuelta muy amena y nos hizo otro día espectacular para volver.

Llegamos a Dingle, y nos quedamos las últimas en salir del ferry. Quería hacerme una foto con Billy para publicarla en el blog. De hecho se lo dije y le pareció fenomenal. Encontrarte con gente así de maja en tu viaje a Irlanda…. es lo mejor. Este año nos llevamos un bonito recuerdo que estoy segura, jamás olvidaremos.

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Bye Bye Blasket…. see you soon!!!!

 

Irlanda 2018. Cuarto día, 3ª parte

Y ya llega la hora de irse a dormir, pero antes, contaros que en la casa no estamos solas. En la habitación de al lado está viviendo una señora, que según nos ha dicho llevaba ya unos días y se va el domingo. En cuanto la saludamos, enseguida conectamos con ella. Se llama Andrea y es alemana y nos dijo que está enamorada de ese lugar, y que de vez en cuando viene a pasar unos días allí. De hecho, había visto un vuelo barato de Alemania a Irlanda y no se lo pensó dos veces. Al día siguiente, nos enteramos del por qué de esa relación de Andrea con la isla y os aseguro que fue realmente emocionante. Más adelante os contaré.

Después de cenar, nos fuimos a uno de los saloncitos de la casa, ya que Andrea estaba leyendo en el otro salón que da a la entrada principal, y no queríamos molestarla.  A la casa podías entrar desde la parte trasera que da justo a los baños, o desde la entrada principal desde la que puedes ver el mar. Es una maravilla poder tener esas vistas, yo me enamoré de la puerta principal, de la cual podías dejar cerrada la parte baja, y abrir de par en par la parte alta, y poder contemplar lo que tenías delante, un paisaje increible. A parte de las vistas, la tranquilidad, y no me cansaré de decirlo, se respiraba una paz…

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A parte de estos dos salones que os he comentado, decorados en estilo muy rústico, estaba también la cocina, en un rincón del salón principal, de la que nos explicaron cómo dar el gas por si queríamos cocinar. En este mismo salón, al fondo se encontraba  una escalera de madera por la que se accedía a las habitaciones. La de Andrea que es individual, y la nuestra con una cama doble y dos camitas individuales. Y por todas las paredes imágenes en blanco y negro de los habitantes de la isla. De nuevo mucha historia a nuestro alrededor, además de que la casa en la que estamos perteneció a Diarmaid “Jerry” Ó Sé. Os dejo un breve fragmento de su biografía a continuación. Sacado de unos textos que también estaban enmarcados en las estancias de la casa.

Diarmaid “Jerry” Ó Sé

Nació en 1861. A principios de 1885, Jerry se casó con Máire Ni Ghuithin, cuñada de Peig Sayers. Tuvieron dos hijos, Nelly Jerry y Thomas. Cuando la Junta del Distrito construyó las nuevas casas en Slinneán Bán, Jerry y su familia se mudaron a la más meridional de las casas, y Peatsaí Flint y su esposa Peig Sayers se mudaron a la casa contigua. Jerry murió a principios de enero de 1932, cuando tenía setenta años de edad. Sobrevivió a su esposa Máire por unos treinta años al menos.

En el texto se ha mencionado a Peig Sayers, otra habitante de la isla de la cual también os voy a dejar a continuación un breve fragmento de su biografía. Las dos casas, la de Diarmaid y la de Peig Sayers, eran contiguas, y actualmente es donde se puede quedar a dormir ofertado por la empresa Great Blasket Islands.

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La primera casa con puerta azul perteneció a Diarmaid y la que está a continuación a Peig Sayers

Peig Sayers

Nació en la ciudad de Vicarstown, Dunquin, Condado de Kerry, la hija más joven de la familia. Se llamaba Peig por su madre, Margaret “Peig” Brosnan, de Castleisland. Su padre, Tomás Sayers, era un narrador de renombre que transmitió muchos de sus cuentos a Peig. A la edad de 12 años, la sacaron de la escuela y se fue a trabajar como sirvienta de la familia Curran en el pueblo cercano de Dingle, donde dijo que fue bien tratada. Pasó dos años allí antes de regresar a casa debido a una enfermedad.

Pasó los siguientes años como empleada doméstica para miembros de la creciente clase media producida por la Guerra de la Tierra. Ella había esperado reunirse con su mejor amigo, Cáit Boland, en América, pero Cáit escribió que había tenido un accidente y no podía enviar el coste de la tarifa. Peig se mudó a la Gran Isla Blasket después de casarse con Pádraig Ó Guithín (Patrick Guiheen), pescador y nativo de la isla, el 13 de febrero de 1892. Ella y Pádraig tuvieron once hijos, de los cuales seis sobrevivieron.

El erudito noruego Carl Marstrander, que visitó la isla en 1907, instó a Robin Flower, del Museo Británico, a visitar las Blaskets. Flower estaba muy agradecida por las historias y cuentos de Peig Sayers. Los grabó y los usó para el mundo académico.

En la década de 1930, una maestra de Dublín, Máire Ní Chinnéide, que visitaba regularmente las Blaskets, instó a Peig a contarle la historia de su vida a su hijo Micheál. Peig era analfabeta en la lengua irlandesa, aunque recibió su educación temprana a través del inglés. Ella dictó su biografía a Micheál. Luego envió las páginas del manuscrito a Máire Ní Chinnéide en Dublín, quien las editó para su publicación. Fue publicado en 1936.
Durante varios años desde 1938, dictó 350 leyendas antiguas, historias de fantasmas, historias populares e historias religiosas a Seosamh Ó Dálaigh de la Comisión de Folklore Irlandés.
Peig continuó viviendo en la isla hasta 1942, cuando dejó la Isla y regresó a su lugar natal, Dunquin. Fue trasladada a un hospital en Dingle, Condado de Kerry, donde murió en 1958. Está enterrada en el cementerio Dún Chaoin, Corca Dhuibhne, Irlanda. Sus hijos sobrevivientes, a excepción de su hijo Micheál, emigraron a los Estados Unidos y viven con sus descendientes en Springfield, Massachusetts. 

Y ahora si, nos vamos a dormir. Ya está oscureciendo ahí fuera, y dentro como solo tenemos para encender velas, o nuestras linternas, pues ya decidimos que mejor irnos a la cama. Total, a las 5 y pico de la mañana ya es de día jaja. Nos despedimos de Andrea y subimos a nuestra habitación. Enseguida nos dormimos mientras van pasando por nuestras cabezas imágenes del día que hemos vivido en la isla. Y con una sonrisa en la boca, cogemos un sueño reparador y profundo.

A eso de las 6 de la mañana, me despierto y bajo un momentito al baño. De camino, me apetece abrir la parte de arriba de la puerta de entrada, y oh! qué regalo más maravilloso. No sé cuánto tiempo estuve ahí con la mirada perdida entre esas increíbles vistas que tenía delante, perdí completamente la noción del tiempo. Hacía fresquito, pero casi lo agradecía. El ferry de Billy se veía ahí al fondo, y es que la tarde anterior vino su familia a pasar también la noche después de dejar a los turistas en Dingle.

En fin, me volví a la cama. Aún quedaba un ratito más para dormir. El desayuno nos lo servirán a las 9, así que pusimos la alarma a las 8 para prepararnos y demás. Hoy tendremos que volver a Dingle, lo que no sabemos es a qué hora. O bien cuando venga Billy con los turistas que haya recogido a las 11 y cuando llegue se nos lleve de vuelta. O quizás a las 16:30 cuando los turistas se vuelvan a Dingle también. Ya nos dirán. Nosotras de momento sabemos que tenemos todavía mucho tiempo para estar en la isla, y que lo vamos a aprovechar al máximo.

Os contaré más!!!

 

Irlanda 2018. Cuarto día, 2ª parte.

Una vez terminadas nuestras viandas, empezamos nuestra ruta alrededor de la isla. Preguntamos en el Caife si había algún camino a seguir, y nos explicaron por dónde ir. He de reconocer que yo el año pasado no hice más que andar un poquito, más bien cerca, así que esta ruta es nueva para mi también. Qué maravilla, qué paisaje, qué tranquilidad, y más pensar que tenemos todo el tiempo del mundo, pues nosotras dos no nos cogemos el ferry de vuelta, ya que vamos a pasar la noche en la isla. Si, sin electricidad, sin agua caliente, vamos, toda una aventura. El alojamiento lo ofrece la misma empresa en la que hemos venido con el ferry Great Blasket  Islands https://www.greatblasketisland.net/accommodation/  os lo recomiendo.

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Con esa sensación de que no nos vamos de vuelta, y de hecho, vemos a las 16:30 como se va el resto del grupo en el ferry y nosotras ahí, tan tranquilas… Pues con esa sensación tan maravillosa de libertad, de que el tiempo es nuestro, de que tenemos para recorrer la isla toda la tarde, de que nos quedamos ahí, de que tenemos la suerte de poder disfrutar de una noche en la isla.

Vemos un montón de ovejitas, terneros, burros, liebres. Además, la isla está plagada de madrigueras que hacen antes de aparearse, las cuales suelen tener entre 1 y 3 metros de profundidad.

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No me cansaría de poner fotos de los animales que vimos, me parecen tan bonitas….  Seguimos con nuestra andada, la verdad es que se hace tan ameno, ya que el paisaje es maravilloso, nos rodea tranquilidad, solo oímos nuestros pasos, y disfrutamos de cada uno de los momentos que vivimos. Quedan en nuestra retina, y en nuestras fotos. Queremos fotografiar todo, para que cada vez que las veamos, recordemos estos momentos.

Estuvimos andando como una hora y media o quizás algo más por pararnos a fotografiar todo lo que nos encontrábamos a nuestro paso. Me parece que existe una ruta más larga, que son como unos 13 km, que según he podido mirar son como unas 5 horas, y recorre por completo toda la isla. Quizás también es un poco más peligrosa o complicada, no se. De todas formas, la ruta que nosotras hicimos fue fantástica.

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Cuando pasamos por las casas inhabitadas y derruidas, se te pone el corazón en un puño, pues piensas en las gentes que allí vivían, que tuvieron que desalojar la isla obligados por el Gobierno en 1953,  ya que no era seguro vivir allí, y te rodean tantos recuerdos dejados aquí… No se puede describir. Entre las casas que se pueden ver, se encuentra:

  • La casa de Peig Sayers
  • La casa del Rey.
  • Las escuelas, tanto la católica como la protestante.
  • La oficina de correos.
  • La casa de Ó Súilleabháin´s.

En fin, cómo podéis ver, mucha historia, emoción y supervivencia.

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Una vez terminada la caminata, pensamos en bajar a la playa. El año pasado tampoco bajé, así que otra vez, algo nuevo para mi. El camino es bastante sencillo, salvo el último tramo, que tienes que andar con cuidado de saber dónde poner el pie. Hay unas cadenas en las que te puedes ir agarrando para bajar más seguro, que es lo que yo hice, por que con lo torpe que soy, acabo en la playa de morros…. tal cual.

Es impresionante, vemos un montón de puntitos negros en el mar… ¿qué son? seals!!! osea, focas!! hay montones!. Nos paramos cerca de la orilla, pero en silencio y sin casi hacer movimientos, porque a poco que te muevas se asustan y se esconden, y la verdad no queremos perdernos ese espectáculo tan increíble.

La playa es preciosa, y más en ese momento que tan sólo estamos nosotras. Disfrutamos de un buen rato, tan sólo mirando a las focas y oyendo el fantástico sonido de las olas.

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Y ya se ha hecho la hora de cenar, y sacamos nuestros bocadillos que nos preparamos para este momento. Nos los comemos en las mesitas de fuera, de nuevo, ya que como todavía hay luz (y va para largo) pues se está fenomenal.

Y a qué adivináis en qué estamos pensando. Pues si, llegará la hora en la que nos iremos a dormir, usaremos nuestras linternas, o quizás encenderemos unas velas….. Pero todo eso y más, os lo contaré en el próximo post.

Os espero!!! To be continued……

Irlanda 2018. Cuarto día, 1ª parte

Y llegó el día….

Nuestro ferry sale a las 11 desde la Bahía, justo detrás de la Oficina de Turismo, y allí que nos vamos después de buscar un sitio para desayunar, pues no tenemos incluido el desayuno en el b&b y como no hemos visto a nadie para preguntar pues nos hemos ido. Después de dar vueltas y vueltas, pues eran las 9 y no había nada abierto… raro, pero así es, encontramos un lugar muy cuco, tipo una panadería artesana que sirven también cafés, y allí que nos metemos. Y genial, desayunamos muy a gusto, y los dependientes muy amables. Da gusto encontrarte con gente así.

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Y ya con un café en el cuerpo, ya se ve todo de otra forma. Y nos vamos al punto de encuentro, el mismo desde donde esperé el año pasado. Eso sí, el día nada que ver…. vamos en manga corta, y el año pasado llevaba más capas que una cebolla. Increíble pero cierto (me repito). Son las 11 y ya vemos venir a lo lejos a Billy, a bordo del Peig Sayers (se me ocurren mil y una canciones para ponerle a este momento jajaja).

Estamos ya nerviosas, nos espera una aventura, y de momento no somos conscientes de ello. Yo ya viví este trayecto el año pasado, pero sé que este año va a ser muy especial. Voy con Teresa que está tan emocionado como yo y aquí, y tal y como dijo ella, empieza nuestra verdadera aventura.

Nos montamos, saludamos a Billy, nos acomodamos dentro del ferry (bueno, dejamos mochilas), y nos salimos fuera a disfrutar del trayecto. He de decir, así en plan broma, que parecía Vacaciones en el mar por el calor que hacía… Y he de decir también, que acabamos cogiendo colorcico. El año pasado iba helada, y este año… Bueno, a lo que voy, empezamos el viaje, el paisaje es increíble, el adentrarte en medio del océano es algo que hay que vivir. De repente encontrarte en medio de la nada es una sensación maravillosa.

Vemos por el camino, tal y como podéis comprobar en la foto, como las montañas se encuentran recortadas y se ven perfectamente las capas que hacen referencia al paso de los años. (En una de las imágenes se ve muy bien). Pues la capa más antigua puede tener unos 60.000 años. Es algo impactante, es naturaleza en estado puro.

Un poquito más adelante, Billy paró el ferry, y no sabíamos por qué. De repente, unos 5 o 6 delfines empezaron a saltar alrededor nuestro. Qué espectáculo!!! Son preciosos, un regalo, de nuevo, de la naturaleza. Fue difícil fotografiarles, pero bueno, guardo en mi memoria lo bonito que fue.

Y continuamos viaje. Es maravilloso, esa calma, sólo con mirar hacia lo más lejano del océano te da una paz que no se puede comparar con nada. El tiempo acompaña, desde luego, y estamos disfrutando muchísimo de todo lo que nos rodea.

Los mares alrededor de las Islas Blasket son famosos por la cantidad y variedad de fauna marina que puedes ver. En las islas Great Blasket se pueden ver aves como frailecillos y alcatraces, delfines, ballenas, tiburones peregrinos y especialmente focas.

Ha pasado como una hora y media más o menos, y vemos ahí enfrente a la imponente Great Blasket Island. Las Blasket Islands son un grupo de 7 islas que forman parte del Condado de Kerry. Estas siete islas son:

  • An Blascaod Mór (The Great Blasket Island)
  • Inis Mhic Uibheleáin.
  • Inis na Bró.
  • Tiaracht.
  • Inis Tuaisceart.
  • Beiginis.
  • Oileán na nÓg.

El origen del nombre de la isla es un misterio, aunque aparece en los primeros mapas. Localmente se llama la Gran Isla o la isla Occidental. La mayor parte de la tierra de la isla está cubierta de brezo y lleno de conejos. Hay evidencia de habitantes humanos que se remontan a tiempos prehistóricos. La población alcanzó su máximo de 176 en 1916, pero luego disminuyó hasta que la isla fue abandonada en 1954. Los isleños sobrevivieron principalmente en la pesca, complementada por la agricultura, la caza y la alimentación en tierra. Todas las casas estaban agrupadas alrededor del extremo oriental de la isla. No había tienda, iglesia o doctor en la isla, ni electricidad, lo que hacía complicado vivir en algunas ocasiones.

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Y ya llegamos cerquita de la isla. Billy para el ferry al lado de un bote, donde tenemos que subir unos cuantos y hacer dos viajes hasta la rampa por la que se accede a la isla. Nos prepara unos chalecos salvavidas que nos ponemos todos sin rechistar, y Billy hace el primer viaje con seis personas, y mientras el resto esperamos en el ferry a que vuelva.

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Y ya nos toca, todos a bordo del bote que nos acerca a tierra. Tierra a la vista!!. Bajamos, y ya nos adentramos en el paraíso. Emocionante de nuevo, y un día fantástico. Qué suerte hemos tenido. Y vamos directas al Caife donde podemos tomar un café o te gratis pues Billy nos ha dado unas tarjetas para ello. Nos sentamos en las mesitas de fuera, y enfin…… no me quiero ir de allí y acabamos de llegar. Por cierto, qué ricos los bocadillos que nos habíamos preparado.

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To be continued….

 

 

 

Irlanda 2018. Tercer día.

Hola a todos!!
Como ya os adelanté ayer, hoy es un día especial, ya que viene mi amiga Teresa para  pasar unos días junticas. Me hace una ilusión que no se lo puede ni imaginar. Desde que reservamos todo en marzo, por fin llega el día. Así que nada, me levanto, sin mucha prisa porque hasta las 11 no llega Teresa a Cork, bajo a desayunar mi último Irish Breakfast (en Cork jaja), y el dueño del b&b me dice: mira Beatriz, más españoles. Y sí, había dos chicas y un chico españoles, de Guadalajara exactamente que estaba haciendo un tour en coche por parte de Irlanda. La conversación principal fue: qué calor hace en Irlanda!! Iban coloraos de haberse quemado, y es que es un tanto increíble el calor húmedo que está haciendo. No recuerdo una temperatura así en todos los años que llevo viniendo a este país. Así que nada, les doy algún consejo de cosas para visitar, y ya me subo a terminar de preparar la maleta (a ver si la puedo cerrar), y me bajaré en el bus a encontrarme con Teresa.

Llego a las 11 menos cuarto y espero a ver por dónde viene. Ay qué nervios!! y por fin oigo: Bea!! y ahí veo a Teresa con su mochila y con su sonrisa de oreja a oreja, súper feliz cómo es ella. Qué bien!! empieza nuestra aventura!! Go!!.

A las 11:30 sale nuestro bus a Dingle. Dingle…. qué decir de esta ciudad… el año pasado me enamoró, me enganchó, me….. no sé, es un lugar turístico, si, pero no masificado, la gente es muy amable, la zona del puerto es muy tranquila y un lugar precioso para caminar, todo, la luz, el mar, los barcos….. Bueno, que me voy del tema jaja. Cogemos el bus, y el camino se nos hace muy agradable, más que nada porque vamos hablando y hablando. Tenemos que hacer transbordo en Tralee, bajamos, y nos toca esperar unos diez minutos al otro autobús que nos llevará a Dingle.

Y por fin en Dingle, nos encaminamos a buscar el b&b. Yo me conocía la zona donde había estado el año pasado, pero donde teníamos el b&b esta vez no. Así que nos pusimos el GPS y enseguida lo encontramos. La habitación una monada, lo único que hacía un calor de morir, y es que cómo ya os he comentado, llevamos tres días en Irlanda con un bochorno que es demasiado, y el calor se ha metido en los interiores de las casas y aunque abras un poco la ventana te va a dar igual.

Nos instalamos, nos cambiamos y nos lanzamos a visitar Dingle, en manga corta, of course. Lo primero que hacemos es entrar en el Super Valu, pues tenemos que hacer compra de lo que nos queremos llevar a la excursión de mañana, pues vamos a pasar noche en la isla también, y allí no tenemos posibilidad de comprar nada. Cogemos para hacernos bocatas, con su tomate y todo, fruta, galletas, patatas, agua que no falte… en fin, yo creo que lo que viene siendo hambre, no vamos a pasar, a no ser que la mar esté revuelta y nos tengamos que quedar más noches en la isla jajajaja…..

Después de dejar todo en el b&b nos vamos a la zona del puerto a ver la estatua de Fungie, y damos una buena vuelta.

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Vemos que la gente suele venir a esta zona a andar, la verdad que es ideal, y con la tarde que hace, ni te cuento. Vemos llegar sobre las 18:30 o así el ferry que nos va a llevar mañana a las islas. Hice esta excursión el año pasado, pero sin pasar noche, y ese ferry anaranjado, el Peig Sayers y ese piloto pelirrojo Billy, no se olvidan. Y mañana a repetir!!

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Ya nos entra un poco de hambre y decidimos entrar a cenar a uno de los pub de la zona, y entramos en el Marina Inn. El año pasado me lo recomendaron pero estaba a tope y no llegué a entrar, así que esta vez era nuestra oportunidad. Me pedí un fish and chips que estaba de muerte. Además hubo música para ambientar el momento, y todo acompañado con una Guinness. Genial!! Hemos pasado una tarde muy divertida por el puerto, nos hemos echado unas buenas risas, y para finalizar la tarde una buena cena en buena compañía.


Mañana nos espera un día emocionante, así que como ya se nos cierran los ojicos, nos vamos a dormir, que hay que coger fuerzas.
Mañana más!!!
Os espero